domingo, 1 de febrero de 2026

DESDE ADENTRO

*  Por El Bofo

Semanario Balún Canán/TIJUANA. B.C.(SBC).– Si el regaño de San Quintín tuvo destinatario, no hay que hacerse pendejos: a Armando Ayala le cayó como regalo con moño… pero al revés.

Porque hay políticos que no necesitan enemigos; se exhiben solos. Y Ayala anda en esa etapa mística donde ya no pisa la tierra porque, según él, “está en otro nivel en política”. Así, literal. Lo dijo cuando la alcaldesa de Ensenada le echó en cara el desmadre en el que dejó a la Cenicienta del Pacífico. ¿La respuesta del senador? No discutir con el ayuntamiento porque él ya juega en ligas mayores.

Ajá.

Ese “otro nivel” debe ser donde la inseguridad no existe, donde la violencia se maquilla y donde el abandono se tapa con discursos. Porque Ensenada no está hecha pedazos por generación espontánea. Está así porque alguien gobernó… y se fue.

Y aun así, con ese historial, Ayala ya se siente gobernador. Camina como si ya trajera la banda cruzada, sonríe como si ya hubiera ganado y habla como si Baja California fuera un trámite administrativo. Pero la realidad, terca como es, le dio una bofetada presidencial.

El sábado, en San Quintín, la Presidenta no habló al aire. Habló mirando. Señalando. Exigiendo. “Pónganse a trabajar con la gente” no fue frase bonita, fue diagnóstico. Y a Ayala le quedó como saco mojado.

Pero el peor favor no fue ese.

El peor favor se lo hizo él solito un día antes, el viernes, cuando decidió que era buena idea pedirle a la Presidenta que le firmara un jersey de la Selección Mexicana. Sí, leyó bien. Un jersey. Como si una firma arreglara la inseguridad, la falta de competitividad, el rezago, la violencia y el abandono que los políticos han sembrado en Baja California.

Ese gesto lo dice todo. Mientras el estado se cae a pedazos, él anda coleccionando autógrafos. Mientras la Presidenta habla de territorio, justicia y trabajo, el senador anda en modo fanboy. Y así quiere gobernar.

El enojo de Sheinbaum no fue gratuito. Fue el resultado de ver a políticos que ya se sienten en la cima, pero que no han terminado de hacer la tarea básica. El problema no es aspirar. El problema es creerse antes de merecer.

Desde adentro se vio clarito: Ayala recibió el regaño completo, con dedicatoria invisible. Porque cuando alguien se siente en “otro nivel”, suele olvidar que la política no se mide por cargo, sino por resultados.

Y hoy por hoy, Baja California no está para selfies, jerseys ni egos inflados. Está para trabajo. Del de verdad.

Pero bueno… hay quienes confunden la cancha con el estadio.

Nos leemos desde adentro. 🥊

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